Carme Laborda

CARME[1]¿Qué nos hace conectar con otra persona? A veces somos capaces de responder a esta cuestión con palabras; otras, no. En el caso de Carme, creo que existe una cierta coincidencia a la hora de enfocar muchos temas, y eso une mucho; sin embargo, eso por sí solo no lo explica todo. No explica, por ejemplo, el que nada más encontrarnos nos tratáramos como si nos conociéramos desde hacía mucho tiempo, o el que decidiéramos almorzar juntos una vez por semana en el bar de debajo de la Escuela, o el que participáramos con ganas en muchas de las actividades que se pusieron en pie en aquellos años, o el que quedáramos en numerosas ocasiones fuera de los marcos escolares (en compañía de Pilar). Sucedió así y eso me basta.

El pasado escolar de Carme nos permite rastrear el lugar que a las mujeres de su generación les fue permitido ocupar. Esta es la intrahistoria de la que está hecha la Historia (así con mayúsculas). Los primeros años escolares, Carme los recuerda así: “a los cuatro años empecé el colegio, entonces no había parvularios. Para Carmen Labordamí fue un trauma, no me había separado nunca de la familia. No sé a partir de cuándo empezó a gustarme. Allí podía jugar con niñas de mi edad -en casa era la pequeña, con mucha diferencia respecto a mis hermanos-. Era bastante revoltosa. Era un colegio de monjas y en mi caso recuerdo rezos, misas, meditaciones… La religión estaba continuamente en nuestras vidas. La línea educativa era muy deficiente, no había un programa claro para las niñas que no hacíamos Bachiller. Se llamaba Cultura General y los medios eran muy escasos, tanto que los dos últimos cursos utilizamos los mismos libros de texto”.

Pero “a los once años me sacaron del colegio, tenía que ayudar en casa. Mi hermana mayor se casaba y yo era la otra chica”. Después, “empecé secretariado en HICSO (Hogar Instructivo Católico para Señoritas Oficinistas) que estaba dirigido por jesuitas”. El nombre de la institución ya lo dice todo. En palabras de Carme, “era la salida para una chica sin muchos recursos económicos familiares. Pasábamos momentos muy difíciles en aquellos años 50. Al final, por no poder pagar la matrícula en la Escuela de Comercio no realicé el examen que acreditaba los tres años de estudios”.

Semana_cultural[1]En el año 1966, Carme realizó el ingreso a Bachiller: “me preparé por libre, por las noches iba a una academia y en junio hicimos los exámenes en dos días de todo el curso en el Instituto Nacional de Enseñanza Media San Vicente Ferrer”. Habría que esperar al año 1979 para que durante dos cursos realizara los estudios de Formación Profesional. De estos años, guarda un grato recuerdo de sus profesores.

 

20150309_161906Con la jubilación llegaron “la plenitud de mi vida” y “la necesidad de dedicar tiempo para mí, para hacer cosas que en mi juventud no había podido realizar”. Este es el momento vital en el que Carme y yo coincidimos: los años de la Escuela de Personas Adultas Vicent Ventura de Valencia. En esta Escuela “he tenido la suerte de encontrar el programa formativo Enredra’t, que me ha ayudado a desarrollar facetas ocultas, a confiar en mí misma… El día en que Maxi me propuso presentar un libro -cosa de la cual yo estaba convencida de que era incapaz y que gracias a su apoyo logré- mi autoestima aumentó y se afianzó. Podía hacerlo mejor o peor pero PODÍA”. En la Vicent Ventura Carme ha hecho de todo: informática, valenciano, el programa formativo Xafant la gespa, dibujo y el más reciente Enredra’t. Pero esta relación tampoco dirá mucho a quien no conozca el centro ni a Carme. Su participación ha ido mucho más allá de lo que estas líneas pueden transmitir. Carme ha estado en todo y ha participado de todo: club de lectura, presentación de libros, talleres de escritura (muchos de sus textos los incluimos al final de este escrito) y de cerámica, visitas culturales, viajes, elaboración del blog de la Escuela, organización de actividades y talleres de patchwork coincidiendo con la Semana Cultural… En uno de los documentales que se elaboraron en la Escuela, Carme intervenía diciendo que la Vicent Ventura había supuesto para ella el descubrimiento del espacio cultural y de formación que le faltaba a su vida. ¿Puede existir mejor piropo pedagógico para una institución?

 

Patchwork 016Todas estas experiencias educativas, unidas a la experiencia de la vida, han hecho de Carme una persona receptiva ante el mundo, consciente de su diversidad, sensible ante el sufrimiento de los excluidos… Y crítica, tremendamente crítica. Mucho más que la media que por generación le correspondería. Por esto siempre que pienso en ella, pienso en alguien joven, muy joven, descreída ante los discursos dominantes, inconformista y rebelde. Por momentos se lamenta de no haberse rebelado antes pero yo pienso lo hiciste y eso es mucho más de lo que mucha gente hará en toda una vida. Así lo explica ella: “yo no veía entonces -no había otra cosa, por lo menos a mi alcance-, la comida de coco de la religión. Ya más mayor, y en el momento en el que empecé a conocer otras formas de pensar y de ver la vida, fue cuando pude ser yo misma, aun a riesgo de tomar el camino equivocado”.

1390661367773Junto a la rebeldía, otro de los rasgos que para mí definen a Carme es su gran capacidad para disfrutar de la vida. Cualquier detalle puede ser una excusa perfecta para ello: un paseo por la calle Corretgeria, una charla, un libro, un viaje, unos días en Beneixama y, por supuesto, una comida. Carmen es una gran gourmet: disfruta con la comida, preparándola y saboreándola. Sus mermeladas y conservas son proverbiales, puedo dar fe de ello: de su mermelada de tomate o de sus gazpachos manchegos. Carme derrocha positividad y los que estamos cerca nos aprovechamos de ello. Sabe sacarle jugo a la vida y de ahí esta división tan precisa del tiempo: “siempre he divido el día en tres partes, ocho horas para trabajar, ocho para el ocio (estudios, cursos, manualidades…) y la familia y ocho para descansar.

La vida laboral de Carme ha tenido de todo. También momentos amargos: “se me exigía demasiado para mi edad”. Habla aquí del primero de los trabajos que tuvo en una fábrica de plásticos que pertenecía a su hermano. También dice: “yo sólo tenía dieciséis años. Es una época que prefiero no recordar”. Entre los dieciocho y los veinte pasó a trabajar a una fábrica de muñecas: “muchas horas de trabajo y un sueldo muy bajo. Entré para despacho pero hice de todo menos eso: diseñé vestidos para las muñecas, aprendí a coser a máquina etc. En el trato estaba bien considerada pero explotada como el resto. Sólo con que llegaras un cuarto de hora tarde te quitaban del sueldo, que entonces era semanal, la parte proporcional de vacaciones, pagas extras…”.

Y finalmente el trabajo en la Paramount, la empresa cinematográfica americana. Allí Carmen entró para cubrir unas vacaciones de tres meses y acabó quedándose durante cuarenta años. De aquellos años dice lo siguiente: “estuve luchando continuamente para ser reconocida, no sé cómo explicarlo. Podías trabajar igual o mejor que un hombre pero nunca el salario era el mismo. Tuve que luchar por compañeras que, casadas o solteras esperaban un bebé, era antiestético el embarazo pensaban, como si el nacer un niño de su madre fuera una cosa antinatural”. Muchos años y mucho trabajo, duro como lo era entonces para todo el mundo, y especialmente para una mujer.

100_0677Carme reconoce que “mi trabajo no ha sido mi vocación” y que “lo mejor de mi vida laboral ha sido la jubilación”. Respecto a esta, dice: “aunque sí es verdad que quiere decir que ya eres mayor -no de espíritu-, el poder disponer de tu vida a cualquier hora es mucho”. A pesar de todo ello, el trabajo sí que le sirvió para construirse una vida independiente, al margen de lo que la Historia reservaba para las mujeres de su generación. Ése es su gran mérito: haber trabajado, haberlo hecho dura y dignamente, manteniendo intacto su inconformismo y esa rebeldía de la que hablaba antes. No es un mal currículum.

Formación académica, mundo laboral y, por supuesto, experiencias vitales han marcado la vida de Carme. Entre estas últimas, los viajes ocupan un lugar destacado: “los viajes han llenado mucho mi vida, disfruto descubriendo tanto naturaleza como arte”. Y de entre todos ellos, ella rescata tres: el que realizó a la Universitat Catalana d’Estiu, el de Egipto y el más reciente a Marruecos. Del primero dice lo siguiente: “el choque de mi vida fue un verano. Fui de viaje a Taizé y a la vuelta hacia casa, antes de cruzar la frontera, recordé que me habían hablado de la Universitat Catalana d’Estiu. Entonces con muy poco dinero, haciendo autostop, me planté allí. El choque fue brutal pero fue la chispa que hizo que viese la vida de distinta forma (no sé cómo explicarlo, fue una experiencia muy positiva, empecé a tomar conciencia y a ver más claro)”.

De Egipto, recuerda esto: “desde pequeña siempre me han atraído las culturas diferentes a la mía. Ir a Egipto era la ilusión que nunca podría realizar porque mi economía no me lo permitía. Pero un golpe de suerte me pagó el viaje”. El golpe de suerte vino de la mano de Steven Spielberg y de la paga extra que les dio a los trabajadores de la Paramount en agradecimiento por el buen trabajo realizado y por la extraordinaria recaudación de E.T. Ya en Egipto, “no podía creerlo, tenía las pirámides a 500 metros de la habitación, por la mañana podía contemplarlas nada más despertarme”. Y de su viaje a Marruecos dice esto: “mi paso por Marruecos fue una buena experiencia, el convivir con una familia, con sus costumbres, fue más gratificante que haber ido de un lugar a otro visitando ciudades”. Esta mirada desde dentro, no la del turista, ha dejado una huella profunda en Carme y, de alguna manera, ha ampliado su percepción de temas como el de la inmigración. Esa mirada amplia sobre el mundo le ha llevado también a colaborar en la asociación Valencia Acoge, por la que ambos hemos pasado en momentos distintos de nuestras vidas.

100_0754Hoy Carme es una mujer activa: sabe cómo llenar los días y, lo que es más importante, disfruta con todo lo que hace. Cuenta con un buen número de familiares y amigos a su alrededor: da mucho afecto y lo recibe en abundancia. Esta es su vida: “viajar y viajar, ir a los talleres tanto de la Asociación de Mujeres de Marxalenes como a los cursos de la Escuela Vicent Ventura, leer por las mañanas sin prisas, concentrarme en la novela (si no me gusta, la dejo; hay mucho por leer y no puedo perder el tiempo). Relacionarme, hablar, salir, ir al cine o a tomar un cafetito”. Carme es una mujer de acción, por eso no se limita a asistir pasivamente a diferentes clases y talleres; ella participa, se involucra, se da. Tanto en Valencia Acoge, como en la Vicent Ventura como en la Asociación de Mujeres de Marxalenes (donde ha impartido clases de informática). Así es ella: aprendizaje y acción.

Carme entiende el mundo así: “es una pena que la gente no se plantee que está de paso por la vida, que hoy estás bien y de aquí a un rato no se sabe. Vivimos para nosotros mismos sin pensar en los demás, no queremos ni siquiera admitir que la situación que vive la gente que no tiene medios para subsistir, que se le muere un hijo, sin apenas haber sonreído ni una sola vez… podía ser nuestra situación de haber nacido en otro lugar de este mundo”. Claridad y empatía envidiables. Las dudas sobre el futuro las plantea así: “la verdad es que no veo muy claro cómo vamos a acabar, hay tanta corrupción, tanta guerra que se me escapa”. Pero Carme es vital y lo transmite: “confío en la gente joven, no toda por supuesto, pero sí hay un movimiento concienciado. Esperemos”. Eso digo yo: esperemos.

¿Qué nos hace conectar con otra persona? A veces somos capaces de responder a esta cuestión con palabras; otras, no. En este texto he intentado bordear eso que no se puede contestar con palabras. Seguro que no lo he conseguido, pero da igual: Carme sabe la felicidad que me aporta el haberla conocido. Y eso me basta. Moltes gràcies, Carme!

A la selva de Irati

Egipto

El avión no puede haber salido sin mí

El valor en la vida

Eterna

Fátima

Irás

Mis mejores vacaciones

Mis Poemas

Una buena amiga

Carme Laborda

Piedas de rio

Dos paneles

Dora Maar

Espiral de colores

Reflejos

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One comment

  1. proteccion · marzo 15, 2015

    Emocionante!!! Esa es mi tia, sin duda!!! Muhas gracias a Maxim por este fantastico blog y a Carmen por ser Carmen

    Muchos besos!!!

    Me gusta

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