Ramón Morte

ramoannn Nunca imaginé que daría clase a alumnos/as de mi pueblo. Sin embargo, el azar quiso que el curso 2007-2008 trabajara en el IES Diego Torrente Pérez de San Clemente (Cuenca). La idea, tengo que reconocer, no me seducía lo más mínimo: mi querencia casi patológica por el anonimato chocaba frontalmente con la posibilidad de impartir clase a mis paisanos. Ahora, en la distancia, reconozco que fue una de las mejores experiencias docentes que he vivido. Y no tanto por el trabajo desarrollado, francamente mejorable, sino por la posibilidad de descubrir a personas como Ramón Morte, que de otra manera no hubiera conocido. ¡Y eso que vivimos casi como quien dice uno al lado del otro! Ramón lo expresa así: “recuerdo la época en que estuviste por San Clemente dando clases, allá fue donde verdaderamente nos conocimos porque, aunque éramos vecinos, nunca habíamos coincidido”. Junto a Ramón también pude conocer a Olga, Nuria, Cristina, Isabel y Mª Jesús. ¡Todo un lujo!

Pasó el tiempo y yo me fui a Valencia. Pero el contacto continuó, aunque de manera esporádica, en aquellos encuentros en mi casa, en la calle, en alguna terraza de la plaza o en el Facebook. Supe que también aprobó 2º de Bachillerato, que cursó un Grado Superior de Informática en Albacete y que empezó a trabajar reparando ordenadores, en la radio, de DJ y en la gasolinera de Sisante. A este respecto, tengo que decir que me gusta la línea que Ramón ha trazado en su vida. Creo que tiene lo más importante para construirse un futuro pleno: voluntad y horizontes. En sus propias palabras: “actualmente estoy bastante contento con la vida que llevo, tanto en lo profesional como fuera de ello. Pero si hay algo que me llena satisfactoriamente es conseguir cada uno de los objetivos que me propongo. Esto me lleva a promover nuevos proyectos interesantes para un futuro cercano“. Todo en él es optimismo e iniciativa. Sin embargo, eso, con ser mucho, no alcanzaría a definirlo. Haría falta recurrir a otras categorías como “buena persona” o “divertido”.

Ramón concede importancia a la educación, la valora, y por eso dice: “uno de los posos que nos queda para toda la vida es nuestra formación, el nivel educativo que en la actualidad tenemos y que nos hace más fácil el día a día. Gracias a ella podemos afrontar diversas situaciones o circunstancias.” La valora y ha sido capaz de quedarse con lo mejor de las diferentes instituciones educativas por las que ha pasado: “en realidad quedan muchos recuerdos, empezando por las amistades que he adquirido en todos los centros educativos donde he estado matriculado. Al final quedan los buenos momentos, las anécdotas y los recuerdos, no sólo con compañeros sino también con profesores.” Él es así: abonado al lado bueno de las cosas.

facebook_1446381238712Del colegio de Sisante, ése en el que yo también estuve muchos años antes, dice lo siguiente: “… entonces éramos unos críos. Fue nuestra primera toma de contacto con el conocimiento de cosas nuevas, de una forma divertida y seria a la vez. Así pudimos aprender poquito a poco.” Imagino que allí Ramón forjó muchas de sus actuales amistades, por ello así recuerda el último día de colegio: “sinceramente, me acuerdo como si fuera hoy. Hicimos una pequeña celebración de despedida. A muchos de nosotros nos daba pena tener que separarnos de nuestros amigos y de nuestra gente.” Sin embargo, el cambio al instituto no fue tan traumático como esperaba: “una vez allí todo fue coser y cantar. Era como empezar un nuevo ciclo en el que volvías a conocer a nuevas personas, y también nuevas virtudes de ti mismo para poder afrontar esos cuatro años.” Ya a esa edad rastreamos una de las constantes de la vida de Ramón: el tener que bucear en su interior para poder rescatar lo mejor de sí y hacer frente a las dificultades.

Al acabar la secundaria obligatoria, el futuro se abrió y Ramón lo relata así: “una vez conseguido el graduado, teníamos que elegir nuestro futuro. Mi mentalidad siempre me decía que tenía que hacer una FP de Grado Medio, y me negaba a hacer Bachillerato en San Clemente. Pero la cabezonería de mis padres pudo conmigo. Al principio era todo como muy difícil porque cuando uno hace cosas que no son de su agrado no resultan bien. Sin embargo, en esta ocasión todo fue muy diferente: empecé a cogerle el gustillo, con nuevos amigos, nuevos profesores… Todo se unió para que ese clima fuera idóneo para mí y así pude sacarme esos dos años con duro esfuerzo. Una vez terminado, no me arrepiento de haber cursado esos dos años: me di cuenta de que mis padres hicieron lo correcto.”

Después del Bachillerato, “decidí irme a Albacete para estudiar una FP de Grado Superior de Informática. Era lo que a mí me gustaba, lo que me apasionaba y en lo que más me gustaba enredar.” El cambio no fue fácil, y Ramón lo evoca como un momento duro “porque empezabas de cero sin tener a nadie de tu entorno cerca de ti. Además, tanto los profesores como los alumnos hablaban como si aquello fuera coser y cantar, y yo no sabía ni lo que era. Al principio me planteé dejarlo pero una vez más tuvimos que echarle valentía para superar todos aquellos obstáculos. A día de hoy estoy muy contento de tener lo que tengo.” Esta garra es uno de los grandes activos de Ramón, que de seguro le será muy útil en todas las facetas de su vida. Respecto a proseguir su formación dice: “en más de una ocasión me he planteado retomar los estudios, pero por circunstancias de trabajo, vida familiar… mi tiempo no da para más.”

ramonnnEl talante que Ramón ha manifestado en sus estudios es el mismo que se ha llevado al mundo del trabajo. De él dice: “yo me quedo con la experiencia vivida, con lo aprendido dentro de cada trabajo y con las personas que conoces a través de él.” De entre todos los trabajos que ha desempeñado a lo largo de su vida, la música ocupa un lugar especial: “como bien sabes, desde los quince años tengo una afición: DJ. Al principio me lo tomaba como un hobby en el que conocía gente y hacía que la gente se divirtiera junto a mí. Hoy sigo con ello pero de una forma más profesional. Sigo como el primer día, contentísimo de poder hacer a la gente feliz con tan poquito.” Por cierto, ¡qué suerte la de aquél que hace coincidir su trabajo con su pasión! En este trabajo lo importante en establecer una conexión especial con el público, “se trata de poder poner la banda sonora acorde a cada momento y a cada grupo de personas para que puedan disfrutar. También se trata de escuchar los gustos musicales y peticiones por parte del público. Sinceramente, si ellos disfrutan; yo, también. Si no lo pasan bien, se crea como una tensión que no gusta.”

facebook_1446381944898Otra de sus experiencias vinculadas con la música nos acerca al mundo de la radio. Y es que Ramón “soñaba con ser locutor de radio y me parecía mentira. He estado durante siete años en la radio, y no descarto que vuelva a retomarlo porque me gusta y porque es una de las cosas que más me ha hecho aprender: a expresarme, a escuchar y a interactuar con los oyentes. Me parece algo fascinante.” La comunicación es una de sus pasiones, a juego con su carácter abierto, espontáneo y sincero. Él lo resume así: “aparte de promocionarte públicamente a través de los medios y ser más conocido, lo principal es crear una conexión, un ambiente agradable para pasar una mañana o tarde divertida escuchando. Es una de las cosas que me ha quitado miedos para poder hablar en público o para no tener vergüenza. Es algo increíble.”

Pero además de por la cabina, Ramón también ha pasado por la barra del bar durante unos meses de verano. De este trabajo dice que “me vino bien para poder ver las cosas de otra forma”. Y no queda ahí la cosa, también ha hecho de agente comercial. Éste es el relato que hace de ello: “en esa pequeña etapa que duró un mes, día tras día tenías que recorrerte las provincias de Cuenca y Albacete con un horario laboral de muerte: desde las siete de la mañana en que te levantabas hasta las diez de la noche en que llegabas a casa después de haber pasado todo el día fuera. En este trabajo aprendí muchas cosas, pero me quedo con lo bueno: el aprender a escuchar a cada cliente que tenías que visitar. Era un mundo, y todo para poder vender. Arrebatar cualquier objeción ese era el secreto.” Camarero, agente comercial y también expendedor en la gasolinera: “para mí este trabajo me supone bastante, tanto en lo económico como en la vida social, ya que amigos, vecinos y gente desconocida no paran de pasar a repostar con sus pequeñas anécdotas.” Queda claro que todas estas tareas requieren de muchas destrezas sociales, cosa que Ramón posee ampliamente.

También es una persona emprendedora. En estos momentos, y por si fuera poco, junto a su trabajo esporádico como DJ, su jornada en la gasolinera y su dedicación a la reparación de ordenadores, diseño gráfico, y fotografía, ha creado una empresa, que lleva su nombre, de alquileres de equipos de sonido, iluminación… En palabras suyas, “esto era lo que necesitaba y me hace mucha ilusión”. ¿Tiene el día suficientes horas para tanta actividad? Se ve que sí. Y todo ello, y me consta, sin descuidar otras facetas más personales de su vida.

facebook_1446380961097Respecto al mundo, Ramón no le ve mucho arreglo. Es más, cree que la transformación no está en nuestras manos: “en cuanto al mundo podría explayarme mucho en consideraciones tanto buenas como malas pero creo sinceramente que no vamos a llegar a ningún sitio ni voy a arreglarlo. Tanto yo como cualquier persona sabe que está lleno de injusticias en todos los sentidos pero, reitero, no está en nuestras manos.” Con todo, Ramón confía en el mañana: “si hablamos de futuro, me considero una persona optimista, pienso que con el tiempo todo va a cambiar y como siempre las cosas se intentan mejorar. Sabemos que en otros aspectos, como en el cambio climático, hay un futuro que nos crispa pero aun así me reafirmo: ´optimismo e ilusión´, como diría Emilio Lledó.” Ese optimismo es el que le lleva a imaginar un futuro personal así: “me gustaría poder seguir un estilo de vida similar al que llevo, poder agrandar y mejorar mi empresa, poder tener familia y seguir disfrutando de la vida como si fuera el último minuto.”

Ojalá pueda cumplir todos esos sueños. Se lo merece. Yo, por mi parte, me quedo agradecido por la confianza que siempre depositó en mí, por estas palabras que ha querido compartir conmigo y por esa forma de ser que nos contagia optimismo. Ramón, nos seguimos encontrando en el camino.

 

Aquí puedes escuchar uno de sus programas de radio “Culture Music”.

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One comment

  1. Carmen · noviembre 6, 2015

    !Bien! Enhorabuena Ramón, con empeño y costancia consigues tus objetvos.

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