Enrique Mascarell Gómez

1Conozco a Enrique desde 2010 y en todo este tiempo el contacto no ha cesado; se ha hecho intermitente, llevado por el vaivén de nuestras vidas, pero se ha mantenido ininterrumpidamente hasta hoy. De ello me alegro, me alegro mucho, pues Enrique –y de paso también Eva– se ha convertido en amigo. Juntos nos hemos alegrado de los éxitos académicos y profesionales y juntos nos hemos dolido de las pérdidas familiares. Pero, ¿dónde comenzó el vínculo? En la Escuela de Personas Adultas Vicent Ventura de Valencia, tal y como el propio Enrique comentará más tarde. Obviamente, no todo encuentro en el ámbito escolar acaba en una amistad. Saber por qué ocurre no es fácil de explicar; sin embargo, en el caso de Enrique lo tengo claro: la confianza que nos ofrecimos desde el primer minuto y la cercanía fueron determinantes.

Uno de los objetivos de este blog es transitar los puentes que nos llevan de la vida a la escuela o de la escuela a la vida –permítaseme esta distinción impropia– para el cual el testimonio de Enrique resulta muy valioso:

2He tenido dos épocas de mi vida muy diferentes en lo que se refiere a mi formación: una primera, durante mi niñez (desde los 5 hasta los 15 años); y otra, siendo ya adulto (a la edad de 47 años recién cumplidos). Para mí, el pasar por diferentes escuelas o institutos me ha supuesto una gran experiencia y una gran satisfacción puesto que, ya de adulto, he podido conseguir las metas que me había propuesto.

De niño sacaba buenas notas, pero solo a partir de los 9 años y solo en algunas materias que me gustaban (matemáticas, trabajos manuales, música, sociedad, francés y, por supuesto, gimnasia). En el caso de gimnasia, si no lo hacías bien, el profesor no te metía en ningún equipo del recreo (baloncesto, fútbol o balonmano). La verdad es que era una clase un poco discriminatoria porque había niños y jóvenes que se quedaban fuera (yo mismo también me quedé fuera alguna vez).

Fui a bastantes colegios. Párvulos y primer curso los hice en un colegio llamado “Balaguer”. Estaba situado en la calle Enrique Navarro y eran todo profesoras. La verdad es que no me fue bien pues repetí el primer curso. Segundo y tercero los hice en el Colegio Cardenal Reig, situado encima de la aún existente Cooperativa de Benimaclet. En estos años nos obligaban a cantar el “cara al sol”. Teníamos un profesor que nos pegaba con la vara en la mano como castigo o si hacíamos alguna cosa que no le pareciera bien. También, si hablaba alguien mientras explicaba, le lanzaba el borrador de la pizarra a la cabeza, y acertaba muchísimas veces. En esos años pude descubrir la opresión a la que éramos sometidos algunos niños por parte de ciertos profesores. Uno de estos años me sentaron en las últimas filas y fue entonces cuando mis padres se dieron cuenta de que necesitaba gafas pues no veía la pizarra. A partir de aquí pasé a ser un “cuatro ojos” (por lo que decimos hoy en día del acoso escolar).

Mi época con más gratos recuerdos –quizá porque ya era más mayor o comenzaba ese cambio que va de la infancia a la adolescencia– fue en cuarto y quinto curso en el colegio llamado “Patronato” (pues se encontraba justo encima del Patronato de Benimaclet, frente al Casino Musical). En cuarto curso me encontré con una materia nueva: el francés. De esos años guardo un grato recuerdo del profesor, don Luis. Nos daba todas las materias, pero además hizo que me gustaran las matemáticas, las enseñaba como si fueran un juego y nos ponía en grupos de cinco para los ejercicios mezclando alumnos con más y menos recursos, de forma que las respuestas de cada grupo las tenían que decir estos últimos y razonarlas (de esta manera, te integrabas en la formación de tus compañeros y viceversa). Generalizando: nos fue muy bien a toda la clase. Decir que el tal don Luis era el que llevaba la única casa de quinielas y lotería que había en el pueblo.

Ya en sexto y séptimo estudié en el Colegio Municipal de Benimaclet. Por primera vez estaba en un colegio mixto. Aunque queríamos llamar la atención de las chicas, siembre se las llevaban los más guapos y los demás seguíamos estudiando, que era lo que tocaba. Finalizado el séptimo curso, cumplí los 14 años y se me ofreció la oportunidad de hacer Formación Profesional en el Instituto del Cabanyal o acabar octavo. Como anécdota decir que a tres alumnos de mi clase (Isidro, José Luis y a mí) al finalizar el séptimo curso, nos dieron por equivocación el título de Graduado Escolar sin haber efectuado el octavo curso. Por supuesto lo devolvimos diciendo que se habían equivocado. La verdad es que la Formación Profesional nos la vendieron muy bien y opté por ella. Me matriculé en Electrónica y acabé el primer curso de primer grado con tres suspendidas (entonces no pasabas con suspensos). Por ello mis padres me dijeron que si encontraba trabajo, pues a trabajar. Y eso pasó, pero esa es otra historia.

Volviendo a los estudios y a mi segunda época de estudiante, recuerdo que sobre el mes de abril del año 2010 me presenté en la Escuela de Adultos Vicent Ventura para informarme sobre qué debía hacer para cursar el acceso a Ciclos Formativos de Grado Medio. Me atendió Maxi y me propuso que por qué en vez de preparar el acceso a grado medio no estudiaba la ESO (de esa manera al final del curso aparte de conseguir el acceso directo a grado medio obtendría el Graduado en Secundaria). A mí no me pareció mal, pues la única titulación que poseía era el Certificado Escolar pero, como yo tenía trabajo en ese momento y las clases eran presenciales, lo dejé ahí. Pero ¡las vueltas que da la vida!, por suerte o por desgracia, el 10 de junio de 2010 me quedé en el paro. Ese momento es uno de los que más me marcó, pues en los tiempos que corren y a punto de cumplir 47 años, me replanteé mi futuro y decidí matricularme en la escuela de adultos y optar por la propuesta que me hizo Maxi, comenzando a estudiar la ESO para la obtención de mi primer título. El paso por la Vicent Ventura me enseñó algunos valores en la vida, que se saben pero que no se usan (un ejemplo: el saber estar con personas de diferentes culturas y tener ese pilar básico que es el respeto, a la persona y a su cultura. Y que ese respeto sea mutuo). Decir que la obtención de la ESO me cambió por completo la vida pues me abrió otras puertas, que de otra forma no se me hubieran presentado. Esa fue una de mis metas marcadas.

3Cuando terminé mi paso por la Vicent Ventura, vi la opción de matricularme en el Instituto Enrique Tierno Galván de Moncada en un grado medio de Electricidad, pero viendo pros y contras y al vivir yo en Valencia decidí probar suerte en el IES Rascanya. Tenía las ideas claras y lo que quería era ser electricista. Este era un instituto un poco especial pues tenía alumnos de todas las edades (decir que yo era el alumno de más edad de ese momento de todo el instituto). En este instituto estuve cursando estudios durante cuatro años: los dos primeros años, cursando el grado medio. Fuimos tres alumnos a los que nos dieron una mención honorifica a propuesta de los profesores porque decían que “éramos los que habíamos tirado del carro” durante todo ese tiempo (comentar que empezamos 42 alumnos y terminamos 12). Cuando finalicé el grado medio conseguí otra de las metas que me había propuesto: ya era técnico electricista con titulación.

Mientras cursaba el segundo curso de grado medio, me volví a matricular en la Vicent Ventura para prepararme las pruebas de acceso a grado superior. Tuve que abandonar cuando mi padre cayó enfermo. Cuando empecé las prácticas en empresa, retomé la preparación de las pruebas. Aprobé dichas pruebas y seguí cursando estudios, pues no encontraba trabajo. ¡¡¡Ahora a por el grado superior!!! Con constancia y trabajo lo conseguí superar satisfactoriamente. El compañerismo en el grado superior era diferente pues las edades eran más igualadas entre nosotros. Esta fue otra etapa de dos años más, y aquí conseguí otra de mis metas.

Para concluir decir que esta época de estudios me ha marcado bastante. He recordado a mis padres para homenajearlos. También quería recordar aquí a mi mujer, Eva, a la que estaré eternamente agradecido por haberse implicado y haber estado conmigo en esta segunda época desde el principio.

Relatos así nos recuerdan cómo la educación y la formación muchas veces salen al rescate de las personas en momentos en los que la vida nos sitúa en una posición comprometida. ¿Cuántas historias como las de Enrique no habrán sucedido en los años más duros de la gran recesión de principios del siglo XXI? Eso no le quita mérito alguno: desde su biografía, Enrique construyó –y sigue construyendo– una historia de superación y esfuerzo que la hacen única. Junto a este periplo escolar, de manera discontinua, también ha transcurrido el laboral. Enrique nos lo cuenta así:

En el año 1978 dejé los estudios para incorporarme a la vida laboral después de que mi padre dejara de hacer horas. A mí ese año no me fue nada bien mi andanza por la FP. Un vecino de nuestra escalera me dijo que si quería trabajar con él. Le contesté que sí y el día 28-08-1978 comencé de aprendiz en la Cafetería San Patricio situada en la Plaza del Ayuntamiento de Valencia. Este fue mi primer trabajo, que me ayudó a formarme como adulto. En esta cafetería estuve trabajando hasta julio del 82 (el año del Mundial de España). Desde julio de ese año hasta julio del año 1983, estuve por primera vez en situación de desempleo, interrumpida por el servicio militar durante 13 meses en Madrid. Cuando acabé la mili, retomé nuevamente el paro.

4Los años siguientes estuve ayudando a un tío mío que tenía máquinas de videojuegos y pimballs. También me inscribí en un curso del INEM de Electrónica de 700 horas en el que te daban una acreditación cuando lo acababas. En el año 1988 entré en una empresa dedicada al transporte especial. Trasladábamos máquinas, silos, cigüeñales de barcos –en general cosas de grandes dimensiones–. Yo era el “coche piloto” e iba delante o detrás dependiendo del tipo de carretera, avisando a los demás conductores del transporte. Antes llevábamos dos banderas de color rojo, tanto en el coche como en el camión. También he estado en una empresa donde fabricábamos lentes de contacto, tanto minerales como orgánicas. De ahí mi siguiente salto fue a una empresa de limpieza. Cambié de empresa y al ser fijo de centro me subrogaron el contrato. En estas empresas estuve desde el año 1993 hasta el año 2000. En el año 2000, se me dio la oportunidad de cambiar de trabajo por medio de un amigo que estaba de encargado en una empresa dedicada a dar baños de níquel, cobre etc… Aquí trabajé de pulidor de metales, casi todo piezas de lámparas y focos tanto tipo downlight como halógenos. Estuve seis años y me fui a otro trabajo, cuando la empresa empezó a ir mal y antes del cierre total de esta, a principios del 2007. Esta nueva empresa era de servicios y nos dedicábamos a la limpieza y mantenimiento de las fuentes ornamentales de Valencia (éramos una subcontrata del IMES).

En esta época es cuando comencé a hacer cursillos de Electricidad por las tardes por medio de FOREM-PV y CCOO. Entre este trabajo y el que estoy desarrollando ahora, he tenido una carencia de empleo de cinco años, que he aprovechado para mi formación. Hoy día trabajo en la empresa donde hice las prácticas del grado superior de Electricidad. Aunque tengo este trabajo, sigo buscando dentro de mi campo: la domótica o automatización, que es realmente lo que me gusta. Esta es otra de mis metas. Sin olvidar que intento sacarme el grado superior en Robótica Industrial, pero ya más despacio.

Para concluir, debo decir que he tenido suerte en la vida laboral en estos casi treinta años. Aunque he tenido trabajos variados, han sido al menos de larga duración, lo cual creo que hoy en día es bastante complicado conseguir. Generalizando: estoy contento con lo que he trabajado y en las diferentes empresas no me ha ido del todo mal.

Es recurrente en este blog, preguntar a sus protagonistas qué es eso que llena sus vidas. Enrique lo tiene claro: “lo principal para mí es la familia, es realmente de lo que me siento orgulloso. Solo tengo a mi mujer, y como madre me queda mi suegra, con la que me llevo y me he llevado bien siempre, y ya van ocho años. Tampoco podía olvidar una pequeña herencia de cuando faltó mi madre: ‘el bicho’. Es nuestro gato, que nos da muy buenos momentos también”. Enrique valora sobremanera el trabajo, como quien ha tenido que vivir sin él durante un tiempo: “también me llena disponer de un empleo, pues me da una pequeña seguridad. Lo digo por haber pasado por una experiencia de cinco años sin empleo”. En cuanto a sus aficiones, dice lo siguiente:

5Como hobby antes tenía uno que realmente me gustaba, aunque fuera peligroso: la pirotecnia. Estuve al menos seis años montando ‘mascletàs’ y algunos castillos de fuegos artificiales. Tengo un amigo, Rigo, que ha trabajado en Pirotecnia Turís y he sido ayudante suyo. Es más, en Fallas de los años 2009 y 2010 estuve dado de alta y trabajando montando fuegos artificiales de forma profesional para Turís. Realmente esto me gustaba y me sigue gustando. Ahora, otra actividad que me fascina son los microcontroladores. Me he hecho con varias placas y le dedico bastantes horas a aprender a programarlas. Con ellas se puede desarrollar la robótica, aunque yo las estoy empleando para hacer automatismos. La verdad es que este campo de la electricidad me apasiona. Las estoy probando en plan profesional para utilizarlas para accionar puertas de garaje y algo de domótica, aunque tiene infinidad de aplicaciones que voy descubriendo. Como hobby, estoy preparando toda la iluminación y movimiento de un belén que montamos en casa todos los años.

Y nuevamente Eva: “todo ello en conjunto es mi día a día y aquello por lo que seguimos luchando. Algunas de las actividades las hago conjuntamente con mi mujer, pidiéndole ayuda, a la vez que la involucro un poquito. Esto es importante, pues si está ella, estoy más contento. La verdad, ¡me siento mejor!”

El diagnóstico que Enrique hace del mundo no podría ser más sombrío:

Pienso que el mundo en estos momentos está montado para la gente que tiene recursos, que encima roba y antepone sus “ambiciones” (aunque creo que esta palabra no es la más precisa, puesto que ambiciones tenemos todos y no robamos). ¿Podríamos hablar de “avaricia”? Pues, visto lo visto, tampoco: los avariciosos quieren conseguir algo de otro y no gastar nada. Hablemos claro: son ladrones, aunque algunos lo llamen “apropiación indebida”. Esta estructura está formada por bancos, empresas multinacionales (que tienen los recursos de la población mundial) y clases políticas (que son los que crean las leyes que las multinacionales les dictan para que esto funcione así). Entre todos se hacen sus normas y, como no hay ninguno limpio, unos no pueden actuar contra los que las quebrantan, pues ellos la han quebrantado anteriormente, tapándose así mutuamente. Además, si alguien quiere cambiar las cosas, sencillamente lo anulan. Esta es la globalización que nos venden: precios abusivos de determinadas primeras necesidades y las personas obligadas a pagar por encima de todas las cosas.

6Respecto al futuro, “no lo imagino, pues como cada día ocurren cambios nuevos que son impredecibles, intento vivir el día a día. Sí tengo planes e intento llevarlos a cabo, como todo el mundo, pero a veces es bastante complicado. Por mi trabajo, vivo situaciones de gente desesperada y me avergüenzo de ello, pero no puedo hacer más, y me siento decepcionado”.

Coincido en muchas cosas con el diagnóstico que hace Enrique, pero no en la misma medida respecto a su percepción sobre el porvenir. Él es la prueba de que, a veces, el futuro nos reserva algo mejor –o el sueño de algo mejor–. En cualquier caso –y esto es lo relevante–, aquí estaremos, desde el apoyo más incondicional y el aprecio más sincero. Gracias, Enrique, por tanto ¡Un fuerte abrazo!

Para saber más:

Blog: Mi Belén 2016 y Arduino Mega.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s