#8 Mis progresos como profesor. MOOC Habilidades para la vida y alfabetización emocional en contextos educativos

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Desde que comencé a trabajar como profesor en 1990 hasta ahora, muchas cosas han cambiado. Si tuviera que enumerarlas, serían estas diez:

  • He ganado, como no podía ser de otra manera, en confianza. Ahora me siento más seguro en el dominio de los conocimientos propios de mi materia, en el empleo de diferentes técnicas y metodologías, en todo lo que tiene que ver con la gestión de la clase, en la manera que tengo de comunicar… Aunque, al mismo tiempo, siento que uno no acaba de aprender esto de manera definitiva: cada curso, cada grupo, cada clase siguen siendo un nuevo reto al que enfrentarse.
  • Ahora, aunque podría parecer lo contrario, preparo mucho mejor mis clases. También influye en ello el contar con unas condiciones laborales que me lo permite (y de las que no disfrutaba en la misma medida en un principio).
  • En estos años he entendido que las clases magistrales están muy bien, pero en su justa medida. No pueden ser el único recurso de un docente. He descubierto con el tiempo que las clases más provechosas son aquellas en las que el alumnado participa de manera activa, hasta casi hacer desaparecer la figura del profesor (convertido más en un facilitador, en un mediador).
  • Aunque nunca he sido partidario de las jerarquías en el aula, últimamente tengo mucho más claro que las relaciones que se deberían establecer entre profesorado y alumnado tendrían que estar más marcadas por la horizontalidad. En el caso de la Educación de Personas Adultas, con más motivo.
  • He aprendido que un profesor no lo es solo de su aula sino de todo el centro. Los centros que funcionan son los que cuentan con un verdadero proyecto educativo (y no hablo del de papel) y eso solo se consigue con el compromiso de todos.
  • Con el tiempo también he tomado conciencia de que los aprendizajes no se realizan solo en el aula, sino fuera de ella. Soy un ferviente defensor de la educación no formal e informal (aunque no lo fuera, seguirían existiendo igualmente). Entiendo que una parte importante del proyecto de un centro pasa por abrir sus puertas al exterior, para que el mundo entre en la escuela y para que esta salga al mundo.
  • Ya lo sabía desde el principio, pero con los años soy más consciente del papel que la Escuela tiene en la sociedad en cuanto a la construcción de una ciudadanía libre. Y todo ello pasa por enseñar también a dialogar, a experimentar la empatía y a desarrollar el espíritu crítico.
  • Este descubrimiento es mucho más reciente: ¡qué importante es tejer redes docentes! Primeramente, con aquellos compañeros más cercanos, pero también con otros que tenemos al alcance de un clic. Buena parte de mis mejores experiencias docentes han sido en colaboración con algún que otro colega.
  • Con la perspectiva de los años, he aprendido también que la Escuela es una fuente inagotable de aprendizajes para la vida. Otra buena parte de mis mejores experiencias docentes tienen que ver con todo lo que mi alumnado me ha aportado y me sigue aportando.
  • Ahora sé también, con más conocimiento de causa, que merece la pena defender la escuela pública frente al embate de las elites, de los poderosos, del mercado y de los políticos que intentan desmantelarla.

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