#13 Acciones para la empatía. MOOC Habilidades para la vida y alfabetización emocional en contextos educativos

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Las cuatro acciones que me he propuesto llevar a cabo para mejorar mi empatía son las siguientes:

1ª semana: NO JUZGAR Y EVITAR ESTEREOTIPOS Y PREJUICIOS

¿Qué voy a hacer? Esforzarme por situarme ante mis estudiantes (también ante mis compañeros/as) de la manera más franca posible, rompiendo “etiquetas”. Se trata de dejar de lado los relatos que previamente he construido respecto a ellos y que contienen estereotipos y prejuicios. Relatos referidos a sus capacidades en relación con el aprendizaje y a su calidad personal. Conseguir esa mirada “limpia” es difícil, pero no imposible.

¿Qué pretendo conseguir? Entablar unas relaciones sinceras, sin adelantar resultados y sin generar expectativas negativas. Dejar que el otro se manifieste tal cual es y, al tiempo, que pueda percibirme tal cual soy, sin condicionantes de ningún tipo. Entiendo que solo así podré abordar el resto de acciones que apunto aquí con posibilidades de éxito. Se trata, en definitiva, de suspender el juicio y permitir que emerja quienes somos, no quienes se supone que somos.

2ª semana: ESCUCHAR ACTIVAMENTE

¿Qué voy a hacer? No monopolizar tanto la palabra y convertir a mi alumnado en protagonista de todo lo que sucede en el aula. Junto a ello, estar atento a la comunicación verbal y no verbal, y a las interacciones de todo tipo que suceden en clase. Escuchar activamente implica, en algunos casos, estar abierto al cambio y también a tomar decisiones no previstas sobre qué y cómo enseñar, qué y cómo evaluar.

¿Qué pretendo conseguir? A través de la escucha busco conocer más a mis estudiantes y aspiro a aprender de ellos (el alumnado adulto entra al aula con una “mochila” inmensa de saberes y experiencias). También pretendo crear un mejor clima para el aprendizaje y favorecer su participación y  responsabilidad. Si soy capaz de escuchar más y mejor, es posible que también consiga que otros lo hagan en la misma medida.

3ª semana: PREGUNTAR PARA COMPRENDER

¿Qué voy a hacer? Mejorar mis aptitudes para el diálogo, que pasan, entre otras coasa, por saber preguntar. Saber preguntar implica interesarse sinceramente por el otro, siendo consciente de que el protagonista es él. Y todo ello sin anticipar ni completar la información que se nos da, sin juzgar, sin aleccionar, sin atenuar… Preguntar no para interrogar, sino para comprender; no para responder, sino para sentir.

¿Qué pretendo conseguir? Comprender a mi interlocutor (alumno o profesor) y sentir con él, haciéndome cargo no solo de lo que dice, sino de qué sentimiento le provoca eso que dice. Favoreciendo el diálogo (entendido este tanto como habilidad como procedimiento moral) estaré consiguiendo un mejor clima de aula, más comunicación y más aprendizajes. Pero, sobre todo, estaré poniendo las bases para el reconocimiento efectivo de una humanidad compartida.

4ª semana: ACOGER LOS SENTIMIENTOS AJENOS

¿Qué voy a hacer? Intentar estar atento a los sentimientos ajenos, permitir que emerjan y acogerlos como parte indisoluble de la experiencia humana. Al mismo tiempo, gestionar los sentimientos propios y canalizarlos hacia formas positivas de relación con los otros (alumnos y/o compañeros).

¿Qué pretendo conseguir? Al permitir que emerjan los sentimientos (y con una gestión positiva de los mismos), estaremos trabajando el autoconcepto, la confianza en las propias capacidades, la expresión de nuestra identidad o las relaciones interpersonales saludables. 

VALORACIÓN

En primer lugar, tengo que reconocer que en estas cuatro acciones no parto de cero, sino que creo haber desarrollado con los años una cierta sensibilidad ante todo lo que implica la empatía. Con todo, y siendo honesto, tengo que decir que el camino que aún me queda por recorrer en este sentido no es corto, ni mucho menos. De las cuatro acciones, me siento más satisfecho de las dos primeras (no juzgar y evitar estereotipos y prejucios y escuchar activamente). El margen de mejora es mucho más acusado en el caso de las dos últimas (preguntar para comprender y acoger los sentimientos ajenos).

En segundo lugar, entiendo que las cuatro acciones se interrelacionan indefectiblemente, por lo que veo complicado parcelar su puesta en práctica en momentos sucesivos (a razón de una por semana). Sin embargo, poner el foco cada semana en una de ellas puede ser una manera de movilizar la consciencia al respecto. Imagino que a la larga ya no hará falta una práctica parcelada de las mismas, sino que las cuatro acciones (y alguna más) interactuarán al mismo tiempo una vez logrado su dominio.

Dicho esto, en esta primera semana me he fijado en la primera de las acciones: no juzgar y evitar estereotipos y prejuicios. Como ya he comentado, esta es una de las acciones en las que parto con cierta ventaja. Es decir, intento siempre llevarlo a cabo, lo cual no siempre significa que lo consiga. El conocimiento que tenemos de nuestro alumnado (y de nuestros compañeros) se teje a partir de las múltiples experiencias e interacciones que mantenemos con ellos. Es invevitable construir relatos sobre cómo son los otros. Ahora bien, el reto es que esos relatos no sean inamovibles y, por descontado, que no condicionen aquello que esperamos de ellos.

Dejamos para semanas sucesivas la valoración referida a las tres acciones restantes: escuchar activamente, preguntar para comprender y acoger los sentimientos ajenos.

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