Claudia Demartini

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Hará cosa de dos meses me llegó a través de las redes sociales este mensaje: “¿Eres mi profe?”. De inmediato reconocí a la remitente y entablamos una conversación que hoy ve la luz de manera parcial en este texto. Estos encuentros (casi) fortuitos compensan con creces las servidumbres de las redes. Yo, al menos, así lo veo. ¿De qué manera sino podríamos haber salvado los casi 10.000 km. que nos separan y la estela evanescente de los años?

claudia 5Detrás de ese ¿eres mi profe? se escondía Claudia Demartini, aquella alumna risueña, receptiva y que escribía fabulosamente. De eso ya han pasado veinticinco años. Hoy, en palabras de la propia Claudia, “casualidades de la vida, yo también soy profe de Lengua y Literatura, pero internacional”. La vida la ha llevado a Seúl (Corea del Sur) donde enseña español en Secundaria y Bachillerato Internacional, al tiempo que ejerce de Jefa de Departamento de Adquisición de Lenguas. Por si lo desconocíamos, el interés por nuestra lengua en aquellas latitudes “es increíble”. Junto a ello, “hay unos medios extraordinarios y unos campus con unas instalaciones impresionantes”. Además, en el ámbito de la didáctica del español como lengua extranjera, Claudia ha participado en la creación de los materiales “Videoele” (www.videoele.com).

Claudia 4La verdad es que no me sorprende lo más mínimo que Claudia se dedique a la enseñanza del español. Hay una cierta congruencia en ello que me cuesta explicar, más allá de la sensación que ya entonces tenía de que poseía todos los mimbres para acabar trabajando en algo así. Tampoco me sorprende que la vida la haya llevado a Alemania (tres años), Dubái (dos años), Inglaterra (cinco años) y desde hace unos meses a Corea del Sur. Que eso no me sorprenda no significa que no lo admire: siempre hay una importante dosis de arrojo en aquellas personas que son capaces de reinventarse en lugares tan lejanos y dispares. De su experiencia errante nacen pensamientos tan sentidos como este:

Últimamente he reflexionado mucho sobre el conflicto de identidad de los TCK (Third Culture Kid). No sé si hay una traducción directa al español, pero yo soy un ejemplo. De abuelos italianos, padres latinoamericanos y yo nacida y criada en España, no estoy segura para mis hijas de las ventajas e inconvenientes de estar viajando por el mundo. En cierto momento, creo que es mucho mejor parar y echar raíces, necesitamos un lugar al que pertenecer. Y digo esto desde el otro extremo del globo, desde Corea del Sur…

Claudia 3¿Y cómo se combina ese lugar al que pertenecer con la distancia? Claudia lo resume así: “Vuelvo cada verano. No como el turrón por Navidad. Esto está lejísimos, pero pedí vuelos anuales para venirnos hasta aquí… Mi padre vendrá en primavera de visita. Todavía nos queda el duro invierno por pasar”. ¡Esperemos que no esté resultando tan duro!

De su etapa escolar, Claudia atesora todo un universo de valores que le ha servido para construir su vida y su profesión. Valores hacia adentro (disciplina, constancia…) y valores hacia afuera (colaboración, generosidad…):

A medida que he ido creciendo, me he ido identificando cada vez más con los valores que aprendí en los colegios católicos. Me refiero a valores como la disciplina, la constancia y perseverancia, también la calidad del trabajo bien hecho sin dejar de lado la colaboración y el compartir con otros (aunque a veces no sea fácil).

Esos mismos valores son los que ha proyectado en todos los trabajos por los que ha pasado. En todos ellos, “he dejado una huella de alegría y positividad, siempre queriendo hacer lo mejor posible mi labor”.

Sí, Claudia desprende, decididamente, alegría y positividad, aunque para ella “La felicidad es una cuestión de actitud”. Entre aquello que llena su vida, no tiene duda alguna: su familia y su trabajo, a los que ama “infinita e hiperbólicamente”. Respecto a la familia dirá:

Lo que más me ha marcado en la vida es ser madre y tener un matrimonio consolidado (quince años juntos), como que ahora no está muy de moda… Me casé con un gaditano y tengo dos niñas pequeñas muy bonitas.

Claudia 1Claudia es una persona tremendamente reflexiva, quizás por eso alguna de las preguntas que le he hecho en este tiempo no la han pillado desprevenida. Así dirá: “He estado en estas últimas semanas en un intenso periodo de reflexión acerca del sentido de la vida, la dirección de la misma y el valor de las relaciones humanas, la importancia de la empatía…”. De ahí, pues, este pensamiento tan lúcido acerca de la necesidad de vivir en comunidad y comunicados:

Creo que en el mundo hay una gran crisis de valores: prima el individualismo y se denuesta el amor al otro, y eso cuando para estar vivos necesitamos estar conectados. Creo que es difícil vivir sin una buena comunicación. Sobre ello reflexioné muchísimo en mi paso por Dubái y Alemania, donde respectivamente por razones religiosas (dogma) e históricas (holocausto, guerra fría) se hizo muy real la frase de Sartre: “el infierno es el otro”.

¡Qué maravilla escuchar ideas así! Pese a la distancia, suenan cristalinamente. Me ha encantado retomar el contacto con Claudia. De sus palabras se desprende el gozo de una vida plena. Me encanta que también se dedique a la docencia de lenguas, que para ella no existan las fronteras y que su voz siga sonando igual de alegre y reflexiva como siempre. Vayan hasta Seúl estas palabras en estos días de celebraciones y sirvan de cálida compañía.

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